NATALIO KRASNAGOR - CATEDRÁTICO EN BIOINFORMÁTICA
Natalio Krasnagor abandonó su país natal, Argentina, en busca de una formación que sostiene muchas de las realidades de la tecnificada vida actual.Tras estudiar informática, descubrió una de las desconocidas ramas que esconde. Por ello, se embarcó en un viaje que lo llevó a Nottingham a continuar sus estudios y desde entonces ha consagrado su vida a esa gran desconocida que es la bioinformática. A pesar de su extremada conciencia del poco reconocimiento que su dedicación tiene, el gran alcance de su profesión lo mantiene covencido de su esencial utilidad. Quizás por ello mantiene ese entusiasmo por desentrañar todas las utilidades de una disciplina que ya es inherente al progreso de la humanidad. El último Congreso Nacional de Meteahurísticas, Algoritmos Evolutivos y Bioinspirados (MAEB 2007), auspiciado por la Universidad de La Laguna contó con su presencia.
- ¿Cuáles son las utilidades más palpables que encuentra la medicina en la bioinformática?
"Esencialmente la medicina de hoy en día no existiría sin bioinformática. Desarrollar un jumbo jet cuesta 4, 5 ó 10 billones de euros. Desarrollar una medicina cuesta 1,5 billones de euros.Y dentro del proceso de desarrollo de la medicina, la bionformática juega un papel fundamental desde el principio hasta el final, desde la colección de datos hasta la simulación de interacciones moleculares, o la predicción de proteínas... Es algo que influye, además, en la economía".
- ¿Se puede decir entonces que se ha transformado el modelo científico tradicional? ¿Se pueden suprimir pasos gracias a los procesos que se desarrollan por ordenador?
"No creo, lo que pasa es que se acelera. Permite hacer muchos más experimentos in sílico, o sea, dentro de la computadora, y tratar de descartar hipótesis, casos que uno sabe que probablemente no van a funcionar al hacerlo en una célula viva o en un animal. Y eso permite avanzar más rápido. Tener un sistema computacional poderoso en medicina es como tener para la astronomía un telescopio más grande... Sí, la astronomía es una ciencia antigua y Galileo ya tenía telescopios. Pero ahora contamos con otros mucho más grandes que permiten una visión del universo también más detallada. Los sistemas informáticos poderosos permiten hacer cosas nuevas y también, más de lo mismo, pero mucho más rápido, y las dos cosas son muy importantes".
- ¿Es consciente la sociedad de que ’existe’ la bioinformática?
"Yo creo que la sociedad es totalmente ignorante, pero no sólo con respecto a la bioinformática y a la biología, sino de la ciencia en general. Lamentablemente, la sociedad posmodernista en la que vivimos está muy contenta de usar teléfonos móviles e Internet, pero no se da cuenta de que debajo de eso hay muchísima gente que emplea toda su vida doce y trece horas al día de trabajo creando esas nuevas tecnologías".
- ¿Cómo se acerca la ciencia a la gente?
"Yo tengo una visión muy particular. Por un lado está lo que los científicos pueden hacer para acercarse a la gente, que es tratar de no ser arrogantes y tratar de poner la ciencia que hacen en términos más comprensibles... Otro es el que hacen los políticos... Ellos tienen que dejar de exigir certezas. Si de algo nos hemos dado cuenta los científicos del siglo XX y del XXI es de que no hay certezas absolutas, en todo caso hay rangos de certezas... Podemos estar medianamente seguros de que una cosa va a pasar y no otra, pero no hay blancos y negros. Por el congtrario, los políticos tratan de meterle a la gente en la cabeza que la ciencia va a solucionar todos los problemas, y eso no es así. La ciencia puede ayudar en algunos casos, pero no puede dar todas las soluciones. Además, la gente tiene que dejar de escuchar a fundamentalistas religiosos que presentan alternativas místicas y premedievales a los problemas actuales y escuchar lo que dice nuestra ciencia. Es un diálogo entre la comunidad muy complicado, que debe hacerse a todos los niveles. Yo soy muy pesimista en este aspecto, pero creo que hay una incompatibilidad fundamental entre usar la tecnología de este siglo y basar la vida en sistemas de creencias que son premedievales".
- ¿En qué momento surge la alianza entre la bioquímica y la informática?
"De alguna manera siempre estuvo ahí. La biología sufrió un cambio de paradigmas fundamental con el desarrollo de la biología molecular, a partir de la segunda mitad del siglo XX, pero entonces la computación recién empezaba. Yo creo que la biología del siglo XXI va a ser transformada por la computación de la misma manera en que la biología fue transformada por la biología molecular. Todavía creo que los impactos de la computación van a ser mucho mayores en los próximos años. Creo que el biólogo del futuro va a ser una persona que va a poder entender informática y a la vez entender biología. Pero tampoco hay que olvidar la otra cara de la moneda, y es que la biología nos está enseñando a los informáticos a resolver problemas muy difíciles que la naturaleza resolvió hace millones de años. Esto significa que hay muchos informáticos que van a tener que entender biología para poder hacer computadoras más inteligentes... Yo creo que hay una convergencia entre lo biológico y lo computacional y que el investigador de las próximas décadas va a ser interdisciplinar".
- Entonces, ¿sería oportuno que en las universidades se fueran entrelazando más estas dos materias?
"Yo creo que es fundamental seguir teniendo ciencias puras, me parece esencial. Pero a la vez creo que debe haber un diálogo muy fluido y programas de estudios conjuntos que trasciendan fronteras y que no se queden encajonados en una de las disciplinas en detrimento de la otra".
- ¿En qué medida puede ayudar la bioinformática al cambio climático?
"La bioinformática es una de las grandes promesas de la syntethic biology que es la modificación de organismos vivos que existen o la creación de nuevos. Pero no sólo en el cambio climático, sino en el envenenamiento del entorno, por petróleo, por ejemplo".
- ¿Su importancia en el proceso del cambio climático es porque ayuda a predecir?
"No sólo por ello. Por ejemplo, el departamento de energía del Gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, tiene un proyecto de muchos cientos de millones de dólares que está tratando de diseñar bacterias que puedan capturar el dióxido de cárbono y metabolizarlo. Si uno pudiera hacer eso se evitarían muchos problemas del cambio climático que se prevén para el futuro".
- ¿Ello quiere decir que no sería necesario cambiar el estilo de vida actual?
"Me parece que es muy tarde ya para que no se tenga que cambiar de estilo de vida, pero eso no quiere decir que no haya que explorar otras formas con mayor énfasis, porque probablemente a la larga sea la única solución".